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jueves, 3 de junio de 2010

Gabbianismo














La tarde no pintaba buena, tras media hora de discusión con mi primo elegimos la zona, no me gusta, demasiada agua y no tengo yo hoy el cuerpo juguetón. Nada más llegar veo que la visibilidad debe de rondar los 15 metros y los pocos peces que se digan en aparecer salen disparados hacia el abismo hasta perderse de vista.
Mientras voy eligiendo el puesto para la primera espera mi primo me grita:
- “Hay dentones, están en 18”.
Pues nada, primera bajada a 18 a ver si aparecen nuestros amigos…., ni un alma, puro desierto subacuatico y con la visibilidad reinante se que ni merece la pena intentarlo más abajo. Decido cambiar de zona y nado unos 200 metros hasta encontrar bastante castañuela, nada mas bajar un abadejo me hace la vela, no es muy grande pero empieza a ponerme nervioso el dedo en el gatillo. Mientras hago un mini acecho por si sorprendo a algún mero fuera de la piedra el abadejillo se dedica a hacerme pasadas alrededor, es lo único que he visto en toda la jornada y como se ponga tonto al final va a terminar acompañado unas papas con alioli. Para no caer en la tentación avanzo 50 metros mas y distingo desde arriba un buen bolo de piedras, conforme caigo traspaso la termoclina y las castañuelas y bogas quedan por encima de mi cabeza. Las piedras están vacías y no tienen hueco, así que sigo cayendo hasta situarme en una meseta descendiente. Me pego al terreno como si me fuera la vida en ello pero no veo nada que se acerque,… una mancha oscura me mira desde la parte baja de la meseta, esta parada totalmente inmóvil, se gira y me da todo el costado, es un abadejo de unos 5 kilos pero debe de estar como a unos 12 metros de mi y no hay ningún obstáculo entre nosotros, si voy se va. Así que decido subir. Cojo una referencia visual de la costa y caigo aproximadamente donde vi el abadejo, ni rastro, al menos la cosa se va animando.


















Nado otros 50 metros y me paro en otro bolo de piedras, visto que el abadejo gordo lo vi en 20 decido que me voy a mantener a esa profundidad. Caigo entre las piedras, algunas corvas de buen tamaño me reciben, se me activa la alerta instantáneamente, adelanto el fusil y me poso en las piedras, me pego al fondo y empiezo a hacer un acecho hacia las corvas, están tranquilas y no se meten en el agujero. Tras el bolo diviso una piedra grande y solitaria algo mas abajo, con una buena raja en el costado, como aun voy bien de aire me voy acercando poco a poco,…..1, 2, 3, 4,5 abadejos empiezan a correr en todas direcciones, mis ojos solo miran al más grande, debe rondar los 8-9 kilos pero ese justo corre en dirección contraria a mi. Uno de sus amigos sale corriendo hacia mi derecha con el tiempo justo de girar el Gabbiano y disparar al límite, el disparo es bueno y lo subo directamente.

Ahora si, me estoy animando, relajo y vuelvo a bajar a ver si el gordo se viene conmigo, caigo otra vez en el bolo y repito la jugada, me acerco poco a poco pegado al fondo, la piedra esta vacía, la rodeo y sigo acechando lentamente, … por el rabillo del ojo veo moviendo, un mero corredor, lo veo, no lo veo, lo veo, no lo veo, va en zigzag entre las piedras y se dirige directo a una piedra grande donde debe de tener su atalaya inexpugnable, si entra se pierde. Apunto a la misma boca de la grieta y una décima de segundo después disparo, la varilla entra detrás del ojo, disparo perfecto, el mero salta y voltea como los muñequitos de feria, solo faltaban las lucecitas de PREMIO, PREMIO!!

Debe de pesar unos 6 o 7 kilos, …de pronto da un coletazo y veo como la varilla sale limpia del mero, ha rebotado contra la piedra de detrás y no llego a pasar la aletilla, mientras subo el mero se mete en una piedra pasados los 25. Cuando bajo, la piedra esta limpia y el marroncito debe estar a kms. Nos subimos a la barca y cambiamos de zona, mi primo me comenta que a partir de 18 le cuesta compensar y que vamos a ir a unas piedras de dentones que conoce en menos agua. Visto que ya llevo una buena pieza en el pasador, hago tiempo para dejarle la primera bajada. Bingo, conforme baja aparece con un dentón de un par de kilos. Me indica que están cabrones y que ha tenido que disparar al límite del Abellán, oído cocina, si ellos son cabrones, yo más.

Bajo pegado a las piedras y diviso unos metros mas allá un balconcillo perfecto para la espera, domina la zona y me oculta perfectamente. El banco aparece rápidamente, debe de haber unos 20 ejemplares pero ninguno quiere acercarse, bajo la cabeza, los pierdo de vista, cuento hasta 25 y vuelvo a levantarla lentamente,…varillazo al dentón y para arriba. Las bajadas se suceden y los dentones van llenando el pasador, el sol empieza a bajar, es el momento de la retirada. Hoy si salieron las cosas bien.

Aquí las piezas ...














Yo con cara de esto pesa XD y la siguiente mi primo Dani.


jueves, 20 de mayo de 2010

Un buen día.

Buenas sensaciones, mar cristalino, estrenando traje y con los pulmones abiertos por la salida de ayer, el día no se podía presentar mejor así que fuimos a buscar a nuestros amigos. El lugar de sobra conocido, el sol estaba en su cenit y aunque al llegar encontramos algo de oleaje sorprendentemente apenas había corriente, aun así fondeamos dos boyas para que nos sirvieran de referencia y como zona de descanso entre bajadas. Primera bajada se la concedo a mi primo Dani, así mientras voy relajando, baja a 17 y al subir me dice que ha visto un bolo de dentones fuera de disparo, mientras me indica la dirección por el rabillo del ojo veo movimiento… No me lo puedo creer, ¿Eso que salta es un pez espada?


















Automáticamente recojo el fondeo de mi boya y lo amarro directamente al fuste del fusil, mil ideas pasan por mi cabeza a la vez,..Me voy a quedar sin fusil, me voy a convertir en un pincho moruno, el esquí acuático no es de mis deportes favoritos,… pero sin embargo mis piernas no dejan de aletear buscando una silueta majestuosa. Estoy llegando a la zona donde lo he visto saltar, me acuerdo de Billy y de los consejos que me dio no hace mucho sobre que se debe hacer en estos casos. Casi no me muevo, el fusil pegado al cuerpo, atento a cada movimiento extraño, imaginando como se acerca a mi confiado y como estiro la mano lentamente hasta realizar un disparo perfecto.
Tras media hora esperando el momento comprendo que el pez ahora debe de estar a kilómetros y que ni tan siquiera he realizado la primera bajada.













Me vuelvo a acercar donde se encontraba mi primo y me informa de que hay bastantes dentones y algunos incluso de 3-4 Kg. pero que se empeñan en mantener las distancias. Lo malo ahora es que si antes estaban en 17 ahora se han ido a cotas más profundas así que pruebo una primera bajada a 18 para comprobar como están de juguetones. En 18 ni aparecen, así que saco el pulmón de reserva que me regalo Eva en el curso y empiezo a relajar cogido a la boya. Tras unos minutos ya estoy listo, relajación total, pulsaciones al mínimo y para abajo. Caigo en 23 en un escalón que me deja totalmente al descubierto, no se donde esconderme así que me pego al fondo como una lapa “intentando” pasar desapercibido. Dentones por todos lados, grandes y pequeños y alguna dorada esquiva me rodean pero ninguno se digna a quitarse el sombrero y saludarme. Es difícil en muchos momentos no ponerse nervioso y que el pulso se acelere, hay un desfile militar justo delante mía pero no me dejan participar.
Cada vez me encuentro mejor, se que en la siguiente bajada una sombra se va a acercar a mi desafiante y se va a venir conmigo a casa. Mi primo me susurra, baja que es la ultima, hoy tengo prisa. Todo o nada, me relajo durante unos minutos y empiezo a caer, enseguida encuentro el escalón a 23 metros pero esta vez decido pasarme justo debajo para ganar unos metros de posición, enseguida aparece el batallón, me rodean y veo generales, sargentos y capitanes todos con sus medallas y sus trajes de gala, lamentablemente no les dieron los galones por ir a la guerra sino por mandar primero a los soldados y uno de ellos se viene conmigo.








Día de grandes recuerdos e imágenes que no paran de dar vueltas en mi cabeza, voy a por ti General se que me estarás esperando.