Primera experiencia en el estrecho, ya había ganas de ir para Cádiz, cuadraba el tema profesional, el económico y el personal, así que no podía dejar pasar la oportunidad. Sin mirar previsiones, ni hacer cabalas sobre zonas Joe me propuso ir y yo deje en sus manos la preparación del viaje con solo unos días de antelación. Al día siguiente Joe me llama y me dice que todo controlado, tenemos alojamiento, barca e incluso nos llevan a las zonas de pesca, increíble esto pinta mejor de lo que pensaba. . La idea es llegar el martes, pescar miércoles, jueves y viernes y, ese mismo viernes por la noche estar en casa.
Ahí es cuando empiezo a mirar el tiempo, las mareas, los reparos, los vientos y demás zarandajas, conclusión no se ni lo que veo, porque no se si tal viento coincidiendo con tal marea y en determinada zona es bueno o malo,…así que cruzamos los dedos y tiramos para Conil. Por el camino vamos comentamos con ilusión que piezas nos gustaría conseguir y que ante todo precaución ya que tenemos muy claro donde nos metemos. Siete horas de coche después llegamos a casa de un amigo que nos aloja y nos brinda la oportunidad de compartir unos gratos días con él.
El primer día de pesca la cosa pinta mal, por no decir horrible, hay un temporal fuerte con mucho oleaje y un viento de 20 nudos azotando constantemente, en algunos momentos incluso algunas ráfagas nos mueven mientras observamos el mar desde el puerto de Conil. No queriendo perder el día nos movemos y buscamos resguardo en la zona de Cádiz, al llegar más de lo mismo. Durante 30 minutos dudamos si meternos a intentarlo o dejarlo ya para el jueves donde la previsión meteorológica mejora. Al final, nos montamos en la barca y partimos dando tumbos entre olas hasta la primera zona. No muy convencido lanzo el pivote y salto de la barca,…. Increíble, pese al temporal y el oleaje hoy no hay corriente y el agua presenta una visibilidad bastante aceptable. Lo primero que llama la atención es lo diferentes que son los fondos en la zona del estrecho, tan distintos a los fondos mediterráneos a los que estamos acostumbrados y la cantidad de vida que los pueblan, las piedras son grandes con raja y forman pasillos entre ellas siendo el escondite perfecto para cualquier especie.
La primera especie que nos recibe son los borriquetes, son numerosos formando grupos desde unos pocos ejemplares hasta cientos de ellos nadando juntos, su comportamiento es esquivo cuando el ejemplar es solitario pero nada más formar grupo su captura es sencilla pescando a la espera. En los primeros lances cae alguno que en ese momento considero de buen porte, más adelante me informan de que los ejemplares que empiezan a ser buenos a partir de los 4 Kg.
Las especies por la zona son casi las mismas que en el mediterráneo pero de mayor tamaño y en mayor cantidad, llama la atención la falta de ejemplares juveniles de algunas especies como meros, breados o dentones. Lo que en condiciones normales seria una pesca más que aceptable por Murcia allí se convierte allí en un rancho de lo más vulgar y aprendida la lección el jueves vamos a buscar piezas mayores teniendo claras cuales son las tallas que empiezan a ser de merito en esta aguas.
El jueves volvemos a tener suerte, mar planchada, día soleado, visibilidad en algunas zonas rondando los 30 metros y nada de corriente. Nos informan que días de estos solo se dan un par veces al año y que nos ha tocado la lotería, por contrapartida la falta de corriente hace que allá menos vida. Aún así seguimos encantados, la visión de grande ejemplares de dentones desde superficie y algún mero de buen porte desde superficie es bastante alentadora. Finalmente buenas piezas van cayendo.
Aquí os dejo a Joe con la mejor pieza del día
Viernes, Joe se ha levantado con las fosas nasales algo obturadas, cosa que ya el jueves le empezó a resultar molesto. Por precaución decide no forzar y ese día no va al agua. La mañana pinta tan bien como el jueves solo que con una ligera corriente que más que incomodar aumenta la vida en las zonas de pesca. Ese día cambio de pareja, hemos quedado con un conocido pescador local que junto con su barquero nos van a hacer de anfitriones. Por conversaciones previas, le he informado de mi nivel de pesca y me prepara una salida con paradas a progresiva profundidad que va desde los 5 a los 26 metros. Lo primero que hago es observar como pescan los maestros para imitar su estilo, ya lo dice el dicho, donde fueres haz lo que vieres. Lo dicho dejarse llevar por la corriente y picar intentando calcular la zona de llegada al lecho para apostarse en la zona elegida o atacar la piedra por donde queda cubierta de la corriente.
Las primeras piezas empiezan a caer pero tras dos pasadas por la zona decidimos cambiar a otras piedras a más profundidad repitiendo lo anterior. Así estamos un buen rato hasta que finalmente me llevan al turrón, la profundidad ya supera claramente los 20 metros, tras varias bajadas decido quitarme 2 Kg. de plomo del cinturón y proseguir con la pesca, mientras tanto el compañero empieza a encadenar buenas piezas y es que se nota la diferencia de técnica y sobre todo de apnea. Al final una jornada estupenda, una pena algunas buenas piezas que finalmente solo pasaron ante mis ojos sin opción de subirlas barco.
Lo primero dar gracias a Joe, el es el que ha preparado el viaje, de él fue la idea y él se ha ocupado en todo momento de la gestión de estos días.
Lo segundo, la gente de Cádiz, en especial los de Conil y Barbate, amables y dispuestos en todo momento a compartir todo lo que tienen.
Y por ultimo dar gracias a Juanjo, pescando con él he sentido de verdad que me llevo imágenes inolvidables y la certeza de que en no mucho tiempo volveré por su tierra a repetir experiencia.
Notas:
- La pesca en el estrecho exige una buena forma física, las condiciones de corriente y la profundidad a la que se encuentran los grandes ejemplares no están al alcance de todos los pescadores.
- Cierto es que hay mas vida que en otras zonas pero solo el conociendo de buenas piedras (muchas de ellas a 10-30 Km. de costa) permiten la captura de piezas excepcionales.
- Un buen barquero es primordial por seguridad y para una buena acción de pesca.
- No todos los pescadores se adaptan bien a la corriente y a la falta de visibilidad con el peligro que ello conlleva.
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lunes, 12 de julio de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
Feeling
Buenísimas sensaciones hoy, el mar estaba calmo pero turbio, escasos 4 metros de visibilidad en algunas zonas. Tocaba pues uno de los cotos habituales, había que pescar casi a oscuras y caer encima de la piedra sin equivocarse un metro, otro día más que el trabajo de cartografía previo marca la diferencia. Tras las últimas salidas fallidas necesitaba recuperar el feeling depredador y nada mejor para eso que rescatar del armario el Gabbiano 110, le falta potencia para piezas lejanas o grandes pero no hay nada mejor en las distancias cortas. Encontré un escalón a 15 metros que caía hasta los 20 con mucha vida, así que insistiendo en los acechos conseguí hacer un pasador de sargos y dentoncetes bastantes majo.
Para muestra un botón, sargazo en off, la varilla entro hasta el talón.
Prof. Max.: 15.9
Prof. Med.: 6.5
Tiempo Max.: 1´19´´
Tiempo Total Inmersión: 32´58´´
Nº de Apneas: 49
Tª: 13ºC
Para muestra un botón, sargazo en off, la varilla entro hasta el talón.
Aquí el bisturi.
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lunes, 1 de marzo de 2010
Pescando con Billy
Porraca de escándalo, de esas que matan la afición y te hacen preguntarte que narices haces levantándote a las 06:40 am, sin embargo ha sido un día intenso, lleno de buenos momentos, imágenes inolvidables y anécdotas que justifican todo lo demás. Y es que Billy es mucho Billy, su forma de entender la pesca en la antitesis de la que yo practico pero tan valida y rica que tengo claro que puedo aprender mucho de él. Billy pesca con el corazón, con el instinto, con la perseverancia y con la pillería del que sabe que el mar es para los listos, derrocha energía siendo sutil en el movimiento y eso es muy difícil si eres tan grande.
Que buenas jornadas augura esta nueva pareja, …amigo dentón te voy a dar un ligero descanso, ya no te buscaré con toda mi fuerza e intensidad, quiero convertirme en un pescador más completo y voy a tener que descuidarte un tiempo pero no te confíes que ya sabes que a la primera señal estaré pegado a tu cola olfateándola.
Hoy te echamos de menos Gabrielito, mira lo que pasa cuando te vienes.
Prof. Max.: 16.8
Prof. Med.: 7.4Tiempo Max.: 1´18´´
Tiempo Total Inmersión: 61´09´´
Nº de Apneas: 72
Tª: 13ºC
Acabo de hablar con Jose (Joe) y veo que nos equivocamos de sitio, estuvo pescando a nado por la misma zona y esto es lo que encontró. De izquierda a derecha, 2, 2 y 3.3 Kg.
viernes, 26 de febrero de 2010
Reflexiones Dentoneras 1
Muchas veces comentamos que el dentón presenta una marcada actitud territorial, sobre todo en las horas que acompañan al amanecer y al anochecer que es cuando se alimenta. Cierto es, que en estas horas los peces en general presentan “menor desconfianza” hacia el pescador y se intenta realizar entonces el mayor esfuerzo de pesca. Tras años observando esto, he llegado a la conclusión de que aunque este factor es ciertamente importante, lo son en mayor medida otros muchos y que combinándolos correctamente puede ser “relativamente fácil” pescar ejemplares con asiduidad. Por ello quiero empezar una serie de post donde desgranar los diversos factores que me ayudan a la pesca de nuestra presa favorita y como la suma de todos ellos da lugar a conseguir numerosos ejemplares.
Condiciones físicas:
Antes de elegir los lugares donde vamos a buscar a nuestros amigos, debemos saber cuales son nuestras condiciones físicas reales a la hora de pescar. Para la pesca del dentón en la mayor parte de las ocasiones la técnica a utilizar es la espera y por tanto de nada sirve bajar más allá de veinte metros si luego nuestro “tiempo de pesca” se va reducir a unos escasos segundos. Nuestra estancia en el fondo debe ser al menos de cuarenta segundos y para ello ajustaremos la profundidad incluso aunque tengamos que pescar a cotas de cinco metros sin superarla en toda la jornada. Lo ideal sería pues tener autonomía para poder pescar a diversas profundidades con comodidad y eso ampliará nuestras opciones a la hora de elegir las zonas de pesca.
Elección del lugar:
Una vez que sepamos cual es nuestra cota de pesca procederemos a la elección de la zona de pesca. Obviamente las mejores zonas para la pesca del dentón se localizan en puntas y bajos con corriente donde se concentra pescado pequeño (bogas, castañuelas y chuclas) que es su alimento pero también hay que tener en cuenta otras zonas de las que hablaremos un poco más adelante en otro post. Las puntas, cabos y bajos con corriente son lugares idóneos para la pesca pero cuenta con el hándicap de que suelen coger profundidad con facilidad y eso hace que tras una primera toma de contacto los ejemplares más grandes tiendan a ir hacia el fondo, limitando su pesca a los pescadores con mejores condiciones físicas.
Por ello si nuestras condiciones no nos permiten pescar a cierta profundidad debemos buscar zonas planas con profundidad constante y los peces aunque huyan no puedan alcanzar cotas más profundas.
Encontrarlos:
La pesca del dentón tiene un componente místico, casi de fé, se deben buscar señales e intuir donde van a estar y como será su acercamiento, debemos visualizar este en función del terreno y las condiciones reinantes. Para ello, cada bajada que hacemos debe ser preparada con minuciosidad, personalmente me gusta prepararlas con un ratio 3/1, es decir, el tiempo en superficie será al menos tres veces mayor del tiempo en apnea. Las bajadas no se deben hacer sin más, sino que estudiaremos la zona y buscaremos lugares donde la concentración de peces sea mayor, valorándolos en este orden: Chuclas, bogas, castañuelas, sargos, pelágicos, lubinas, salpas y demás.
Normalmente suelo ir haciendo bajadas avanzando terreno separando los puntos de bajada en función de la visibilidad del agua, la corriente y las características del lugar. Cuando el pescado sea pequeño, solo acometeremos la bajada cuando observemos que se muestra nervioso y pegado al fondo. No hay que confundir cuando esto sucede por nuestra presencia que cuando sucede por la presencia de depredadores, si es por nuestra presencia una vez apostados en el fondo, tras unos segundos los pececillos se volverán a despegar del fondo y continuaran con su actividad normal. En el caso de que esto no suceda hay que estar atento y observar en que dirección vemos que los pececillos se muestran más nerviosos y encarar el fusil y nuestra posición hacia esa dirección en esta y posteriores bajadas.
No hay que olvidar que el dentón es territorial y gusta de volver a aquellas zonas donde encuentra alimento, por tanto será normal que en estas zonas volvamos a verlos con asiduidad.
En próximos post hablaré entre otros temas de:
Momento del disparo
Técnica de bajada
Técnica de apostamiento
Técnica de acercamiento
Técnica de atracción
Material específico
Precauciones de la pesca del dentón
Antes de entrar al mar
Los dentones suicidas
Quemar la zona
Elección del ejemplar
Respiración
sábado, 30 de junio de 2007
Cuaderno de bitácora

Ayer hubo sorpresa, sobre las 15:00 de la tarde vino mi primo a buscarme para salir bucear. Nada más llegar le ví esa sonrisa de cabroncete tan común en nuestra familia, me miro y la pregunta fue obligada:
-“¿A dónde vamos hoy?"
Por respuesta solo recibí un aviso de que o montaba rápido en el coche o me quedaba en tierra. Arranco y nos pusimos en camino buscando el mar sin saber yo aún donde me llevaba. Por el camino unas risas y las consabidas fotos de sus últimas capturas, que si te tenías que haber venido, que si no veas que bicho más grande,… yo tengo que estudiar, la oposición se acerca y cada vez me puedo tomar menos licencias.
Al llegar a la rampa y tras tirar la barca al agua veo como saca un papelito de su bolsillo con unas coordenadas, las introduce en el gps y mira alrededor como si fuera un secreto de estado, tras decidir que no puede tirarlo a la basura por si alguien lo viera decide volver a guardárselo en el bolsillo.
Por fin me dice donde vamos, es un bajo que no conozco… no pinta mal la cosa. Ya en la barca me va informando de las características del lugar y lo primero que me dice no me gusta un pelo, profundidad mínima 16 metros.
Tras ese comentario le respondo que conozco algunas sitios interesantes por el lugar (es mi forma de decir que necesito abrir pulmones) y que no estaría mal echarles un vistazo antes de ir. Así que de primeras vamos a ver unas piedras sueltas y tras comprobar que no hay ni un vivo en la zona ponemos rumbo al bajo.
El mar esta transparente, la visibilidad ronda los 18 metros y el bajo se dibuja imponente tras la columna de agua. Lo primero que me viene a la cabeza es,…si yo los veo ellos me ven, demasiada claridad. La primera bajada es de rigor, mi primo me ha llevado al sitio luego es suya. Desde arriba lo observo, baja a 18 metros y suavemente se desliza por el fondo buscando el resguardo de una roca, a esa profundidad su silueta es imperceptible y solo pequeños movimientos delatan su posición. Comienza el ascenso y al llegar arriba me informa,…están ahí pero no son muy grandes. Decido bajar yo esta vez pero probando otra dirección, bajo a 18 me pego al suelo y me acerco a un saliente cercano para poder mirar agazapado lo que hay al otro lado. Una nube de pececillos es todo lo que veo en el horizonte, me relajo es el momento de esperar. El tiempo se acaba hay que subir, comienza el ascenso… ahí están, a medio camino de la superficie consigo distinguir un banco grande, de unos 30 ejemplares y alguno rondando los 4-5 kg., me ven y se alejan.
Le comunico a mi primo la nueva información, cambio de planes, se están yendo más profundos.
Tras la siguiente bajada me dice que no están.
Me toca a mi, bajada a 22, aprovecho el relieve del fondo para avanzar unos metros y posicionarme mejor, lento pero seguro me asomo y un banco de corvinas viene hacia mi intrigado por ese ser oscuro que las mira desde la sombra. Me rodean y mi mente vuela con ellas, concentración, no he venido a eso. Ahí están a 10 metros de mi jugando al gato y al ratón, se acercan, se van, ya están a tiro los pequeños, concentración, no he venido a eso. Avanza un buen ejemplar le calculo 2.5 kg., me quedan 5 segundos para ascender, avanza, avanza, es mío. Empiezo la subida y lo voy despegando del suelo pero sus arranques hacen que me frene en el ascenso, tengo que abrir carrete para poder subir y veo como se aleja hacia unas rocas más allá de los 30m. Una vez en superficie observo como el hilo del carrete esta tenso y se pierde en la profundidad, debe de estar a más de 30m escondido en alguna grieta y unido a mi por las dos aletas de mi varilla.
Desaparece la tensión, se ha soltado. Subo a la barca, es el momento de descansar, de pensar que he hecho mal, de mejorar.
Mi primo mientras tanto realiza un par de bajadas más seguido atentamente por mí desde la barca, se han ido.
Vuelvo al agua, relajo todo mi cuerpo, las pulsaciones bajan a 40, respiro profundo y despacio, última bocanada, empiezo a bajar, todo mi cuerpo esta concentrado en ahorrar oxigeno, llego a 15 metros y me dejo caer hacia el fondo sin aleteo alguno, caigo y me poso en 24. He cruzado la barrera de la termoclina, es suave y su frescor me alivia ligeramente, a mi izquierda un pulpo me recibe mirándome desde su escondite, concentración, no he venido a eso. Aparecen los sargos, son buenos ejemplares, rondando el kilo, no consigo encontrar nada donde ocultarme así que literalmente me pego al suelo parapetándome tras mi propia mano.
Aparecen, solo son tres pero no muy grandes, algo me dice que debo ahorrar energía y elijo el mejor ejemplar, es mío.
Vuelvo a subir a la barca, mi primo también tiene uno, es el momento de irse y dejarlos confiarse ya volveremos más tarde.
Cambiamos de zona, bajadas a 10 metros, los pulpos abundan y se escurren entre las piedras al verte. Tras una hora, vemos como el sol empieza su descenso en el horizonte, es la señal, volvemos al bajo, hemos repuesto fuerzas.
La cosa no va a ser tan fácil ahora, por la zona faenan algunos barcos y lo primero es decirles que no se acerquen. Marcamos con dos boyas y la barca nuestro perímetro, será suficiente.
Este es el momento que llevo esperando todo el día, se exactamente lo que voy a hacer, esta es la bajada, nada puede fallar. Con la mano izquierda me cojo a mi boya, cierro los ojos, me dejo flotar, respiro despacio, casi no noto los latidos, estoy preparado. Me separo de ella y lentamente me preparo para bajar, inspiro, expiro, inspiro, expiro, inspiro…. Voy a cayendo. Me poso en 25 tras una pequeña roca, se que mi tiempo es limitado así que relajo todo mi cuerpo y miro hacia el infinito,…. ahí esta, es majestuoso, debe de pesar alrededor de 5 kilos y se pasea fuera de mi zona de disparo. En ese momento es cuando yo pongo la sonrisa de cabroncete, sé a lo que juegas, enhorabuena, esta vez has ganado tú.
Vuelvo a la barca, para mi ya ha terminado el día, la sensación que andaba buscando ya ha llegado, ese dentón va a seguir jugando en mi cabeza los próximos años y podré con solo cerrar los ojos volver a verlo pasar una y otra vez.
Por compañerismo, vuelvo al agua y sigo las evoluciones de mi primo, bajadas a 16m es lo que me permito y algunas doradas hacen acto de presencia.
Cambiamos de zona, Poseidón nos cerró sus puertas.
Encontramos un bolo que nos ha dado alegrías más allá, paramos a echarle un vistazo, el agua esta algo movida y la visibilidad se ha reducido a 14 metros. Voy directo a ver una de mis piedras, en seguida aparecen los dentones, son pequeños y confiados, vais a tener suerte, no he venido a eso.
Veo vida en una de las piedras, en el lateral se dibuja una grieta de buen tamaño y los sargos entran a ocultarse. Aprovecho el relieve y voy zigzagueando por el fondo hasta llegar hasta ella, me asomo, está vacía. Los sargos han utilizado otra salida para huir. Cambio de estrategia, me introduzco en la grieta y espero dentro, en su sombra, observando a su través lo que hay fuera. Un mero aparece, me ha sentido pero no me ve, sabe que hay peligro y su primera reacción es ocultarse lo más rápidamente posible en la piedra mas cercana,… es la mía.
Vuelvo a casa tras 6 horas en el agua, el cuerpo me pide descanso.
Ha sido un día intenso de sensaciones pero el mar lo envuelve todo, purifica mis entrañas y libera mi mente.
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